En cualquier taller de calderería o de mantenimiento industrial vas a encontrar las tres: MIG/MAG para producción, TIG para acabado y precisión, y electrodo revestido para obra y reparación. Un soldador que domina las tres tiene la puerta abierta en prácticamente cualquier sector, pero nadie empieza por las tres a la vez. La pregunta útil es por dónde empezar según lo que quieras hacer.
MIG/MAG: la de producción
La soldadura con arco bajo gas protector con hilo continuo es la reina de la fabricación en serie. El hilo se alimenta solo, así que permite mantener un ritmo alto y cordones largos sin interrupciones. Es la más rápida de las tres y, en general, la más fácil de coger al principio: se aprende a sacar cordón decente relativamente pronto.
Su punto débil es que depende del gas de protección, y eso la hace incómoda al aire libre o con corriente de aire: si el gas se dispersa, el cordón se porosea. Por eso es la técnica de nave y de banco, no de intemperie. Si tu objetivo es entrar en una empresa de estructura metálica, mobiliario metálico o automoción, esta es la que más ofertas te va a abrir.
TIG: la del acabado
El TIG es control puro. Aportas el material con una mano y manejas el arco con la otra, así que exige coordinación y paciencia: es la técnica con la curva de aprendizaje más dura de las tres. La compensación es la calidad del cordón, que sale limpio y preciso, y la capacidad de trabajar espesores finos y materiales delicados como el inoxidable o el aluminio.
Donde manda el TIG es en industria alimentaria, química, farmacéutica y en cualquier tubería donde el interior del cordón importa. Si te gusta el trabajo fino y no te importa que los primeros días sean frustrantes, es la especialidad que más diferencia marca en el mercado, porque hay menos gente que la domine de verdad.
Electrodo revestido: la de campo
La soldadura con arco eléctrico con electrodo revestido es la más veterana y sigue siendo insustituible por una razón práctica: no necesita botella de gas. El propio revestimiento del electrodo genera la protección al fundirse, así que funciona en exterior, con viento, en alturas y en posiciones incómodas. Es la técnica del mantenimiento, la reparación y la obra.
A cambio hay que picar escoria entre pasadas y el acabado es más basto. Pero si tu trabajo consiste en reparar lo que se ha roto donde se ha roto, es la que vas a usar el noventa por ciento del tiempo.
Cómo decidir en la práctica
- Quiero entrar rápido en una nave de fabricación: MIG/MAG.
- Quiero especializarme y cobrar por precisión: TIG.
- Quiero trabajar en mantenimiento, obra o exterior: electrodo revestido.
- No lo tengo claro: MIG/MAG primero, porque da resultados antes y no cierra ninguna puerta.
Los tres programas que tenemos son certificados de profesionalidad completos y subvencionados: MIG/MAG con 490 horas, TIG con 530 y electrodo revestido con 530. Incluyen mucha práctica en cabina, que es lo único que de verdad enseña a soldar: la teoría se entiende en una tarde, la mano se hace con horas.
Una idea que repetimos a los alumnos: encadenar dos especialidades es una estrategia excelente. Alguien con MIG/MAG y TIG acreditados cubre tanto producción como acabado, y eso en una entrevista se nota.